La abundancia de microplásticos en los cuerpos de agua representa una amenaza global, con repercusiones todavía poco claras para la salud humana y los ecosistemas acuáticos.
La presencia de estos contaminantes emergentes en los alimentos y en el agua destinada al consumo humano preocupa, y subraya la urgencia de abordar este problema mediante análisis precisos y acciones mitigadoras. El análisis de microplásticos en el agua es esencial para comprender la magnitud del problema y tomar medidas efectivas para mitigar su impacto ambiental y en la salud.
En el caso del agua de consumo, actualmente no existe un límite regulatorio para los microplásticos. Recordemos que la Directiva (UE) 2020/2184 sobre calidad de las aguas de consumo humano establece que, a más tardar en enero de 2024, la CE deberá adoptar una metodología para medir los microplásticos en el agua de consumo. El objetivo de esta propuesta es poder incluir estos contaminantes emergentes en la llamada «lista de observación», que incluye sustancias o compuestos que suscitan preocupación y para los que se determina un valor indicativo y, si es necesario, un posible método de análisis que no conlleve costes excesivos.
Sin embargo, la falta actualmente de métodos estandarizados y armonizados de muestreo, cuantificación, identificación y extracción de los microplásticos en el agua complica este enfoque y, como consecuencia, dificulta el establecimiento de requisitos de control en los puntos pertinentes de la cadena de suministro de aguas destinadas al consumo humano.
Actualmente se está desarrollando la norma ISO 16094, que seguramente impulsará un cambio relevante en el análisis y control de los microplásticos como contaminantes del agua.
Fuente: higienehambiental.com
